La música apareció antes que las palabras
Cuando tenía cinco años, la dinámica en casa era peculiar: mi padre era panadero y trabajaba de madrugada, por lo que necesitaba descansar durante el día. Mientras mi madre se ocupaba de las tareas del hogar, yo me quedaba hipnotizado frente a los conciertos de música clásica de La 2.
Poco después llegó mi primer teclado, un humilde PT-1. Mis padres descubrieron que podía reproducir de oído casi cualquier melodía. Entonces apareció la pregunta que sigue guiando mi trabajo: si podía tocar lo que escuchaba, ¿por qué no inventar mi propia música?
Componer para una historia
Con el tiempo aprendí que la música aplicada no debe competir con la narración. Debe comprenderla, anticiparla y reforzarla. Cruzlonia nace de esa evolución: una forma de convertir emoción, imagen y ritmo en un lenguaje sonoro propio.
Mi trabajo está abierto a las necesidades de cada cliente y puede adaptarse al cine, el teatro, los cortometrajes, la publicidad, los videojuegos y otros formatos audiovisuales.
La música es la magia que me permite vivir con pasión y sentir que todo tiene sentido.